Resumen:
Esta investigación se sitúa en la realidad de la sociedad mexiquense y, desde el recorrido histórico del desarrollo constitucional del Estado, puedo afirmar que las normas de la Carta Magna no se cumplen cabalmente en la vida social.
Al destacar esta asimetría entre normas y realidad, considero necesaria la construcción teórica para armonizar el texto de la Constitución con los fenómenos cotidianos que a veces marchan en otra dirección. Esto no significa que la Constitución esté mal redactada; más bien, lo que falta es cumplir sus preceptos y vivirla como una realidad constitucional.
Por eso es necesario conocer la raíz de la realidad, interpretarla y comprenderla para que los legisladores y, en general, quienes ocupan los espacios del poder público, conviertan a la Constitución en algo vivo y cotidiano, cercano a las aspiraciones del pueblo.
Este trabajo terminal de grado, desarrollado a casi dos siglos de la promulgación de la Constitución del Estado Libre y Soberano de México de 1827, resume mis inquietudes intelectuales acerca de la vida constitucional de nuestra entidad federativa; espero que pueda servir de consulta para el público no especializado y, también, de apoyo para que estudiantes, académicos e investigadores del Derecho Constitucional y el Derecho Parlamentario, realicen nuevas investigaciones para armonizar el discurso de la Constitución con las necesidades y exigencias de la vida de los habitantes.