Resumen:
Este capítulo propone una resignificación crítica de la planificación estratégica en el campo de la salud, articulando
los principios de la salud colectiva, la epidemiología crítica
y la Planificación Estratégica Situacional (PES). Se plantea
que la planificación no debe ser entendida como un procedimiento técnico o administrativo, sino como una práctica
política situada, orientada a disputar sentidos y transformar
las estructuras que generan desigualdad, exclusión y sufrimiento colectivo. A partir de una lectura crítica de la PES, se analiza cómo sus módulos —explicativo, político, estratégico y táctico-operativo— pueden ser reapropiados desde una
lógica participativa, descolonizadora y territorial. El capítulo destaca el valor de herramientas metodológicas como el
diagnóstico participativo, la cartografía social y el monitoreo
estratégico, las cuales, en coherencia con la determinación
social de la salud, permiten construir una praxis de planificación comprometida con el cuidado, la justicia y la vida digna.
Más allá de proponer una receta, este texto ofrece claves para
construir procesos planificadores colectivos y transformadores, que reconozcan el saber situado de los sujetos sociales y
fortalezcan su capacidad de incidir en la gestión de lo público. Así, la planificación estratégica situada y popular se presenta no solo como una herramienta técnica, sino como una
práctica ética y política al servicio del derecho a la salud y la
soberanía de los territorios.