Resumen:
En los últimos años, las relaciones familiares han sufrido innumerables cambios y
modificaciones, se han convertido no solo en un tema preocupante para las y los
juzgadores familiares, sino para toda la sociedad en general. El aumento del divorcio
se cierne como una verdadera amenaza de orden público e interés social.
Se trata, además, de un fenómeno que está cobrando factura en estos días, pues
la niñez afectada por la ruptura de un hogar familiar trae consigo secuelas e
impactos graves que tienen como resultado comportamientos inadecuados en los
niños, pues la mayoría de estos niños que atravesaron por el periodo de estrés
temporal en el proceso de divorcio, generaran alteraciones de conducta que no
benefician a nuestra sociedad, ya que esos niños en su etapa adulta se convierten
en adultos disfuncionales.
Si esto no fuera suficiente para preocuparse, a ello agreguemos que actualmente
las parejas modernas, no consideran que el matrimonio sea un estandarte o un
modo de vida en el que pueda yacer su vida cotidiana, hoy en día hablamos de
relaciones familiares mucho mas abiertas, donde no existe como tal un compromiso
por permanecer juntos o unidos por un contrato que los “obligue” a vivir bajo un
mismo techo, donde se establezcan reglas, deberes y compromisos para ambos.
Por ello, el propósito de este tema es dar a conocer a los padres involucrados en un
proceso de divorcio voluntario, acerca de una modalidad diferente de convivencia
familiar: anidamiento, donde prevalezca una congruencia entre ser padres y haber
sido pareja, pero siempre dándole la importancia al desarrollo emocional de los hijos
procreados en el matrimonio, para generar en ellos su pleno desarrollo psicológico
y emocional