Resumen:
Los procesos de urbanización han traído problemáticas como la pobreza, daños al
medio ambiente, desigualdades, así como violencias propias del habitar en las
ciudades. Como lo menciona Córdoba (2022) “Los altos niveles de urbanización en
Latinoamérica, están acompañados de graves problemáticas que afectan a su
población: pobreza, desigualdad, segregación, violencia y degradación del
ambiente” (p. 11).
Según la Encuesta Nacional de Seguridad Publica Urbana (ENSU), en su último
reporte de resultados de diciembre de 2024, el 61.7% de la población de más de 18
años en México, considera que en términos de delincuencia vivir en la ciudad es
inseguro; y la ciudad de Toluca no ha sido la excepción. De acuerdo con la Encuesta
Nacional de Seguridad Publica Urbana del último trimestre del año 2024, el 74.6%
de la población de Toluca considera inseguro vivir en la ciudad, en la misma
encuesta se menciona que al menos el 43.7% de la población mayor de 18 años ha
experimentado conflictos o enfrentamientos en el área urbana. Por lo que se puede
observar que, según la percepción de los habitantes de la ciudad de Toluca, las
vivencias, el tránsito y la movilidad implican inseguridad.
Ahora bien, si a lo anterior sumamos la dimensión de género, emergen un conjunto
de desigualdades que impactan diferencialmente en ciertos grupos, tal es el caso
de mujeres y crianzas. Como se muestran en los resultados de la Encuesta Nacional
De Seguridad Pública Urbana (ENSU), en diciembre de 2024 67.8% de las mujeres
y 54.4 % de los hombres consideraron que vivir en su ciudad era inseguro, habiendo
una diferencia notoria en el porcentaje según el sexo.
Las desigualdades de género en la configuración urbana han estado
correlacionadas con la división sexual del trabajo, que persiste y sitúa a las mujeres
en el espacio privado y reproductivo del hogar y a los hombres en el espacio público
y productivo.