Resumen:
Es interesante que nuestra especie se caracteriza por una enorme curiosidad por el conocimiento, que ha sido más grande aún que las penas gene- radas por la condena que tuvimos que padecer a partir de entonces, incluido el haber sido expulsa- dos del paraíso. Esto crea interrogantes bastante complejas: ¿Qué crea esta necesidad por el cono- cimiento de nuestro entorno? ¿Es el entorno o simplemente está plasmado en nuestros genes? Como dijera Aristóteles, “todos desean saber y lo desean por su naturaleza”.