Resumen:
De acuerdo con Cruz, et al. (2017) del Colectivo Miradas Críticas del Territorio desde el feminismo, el despojo y extractivismo, afecta de manera especial a las mujeres, ellas son las que más dependen del territorio, se cuestionan y enfrentan estos problemas, creando mecanismos de autodefensa y acción para mejorar sus vidas. La violencia que genera el extractivismo les genera doble trabajo a las mujeres encargadas del hogar, sobre su cuerpo queda reflejado lo que ocurre en los territorios, genera una tristeza inmensa por la explotación y angustia por sus familias ante la contaminación.
Es importante responder la pregunta: ¿Cuál es el desempeño de las mujeres en las luchas ambientales por la defensa del territorio? Los grupos dominantes han promovido una explotación desmedida de la naturaleza y cómo esto afecta de manera especial a las mujeres.
En la región donde se enfoca la presente investigación, existen movimientos sociales que buscan que sus habitantes puedan saber y encontrar soluciones a la problemática que les genera la contaminación (Canseco, 2018). Las mujeres, al verse afectadas de forma distinta a los hombres (que también sufren los efectos de la contaminación) por estos problemas, tienen una participación más activa, esto ha generado problemas como el acceso limitado a la toma de decisiones a nivel comunitario o gubernamental. Esto puede excluir sus voces y perspectivas de las políticas y proyectos ambientales. A veces enfrentan ciertos tipos de violencia, incluyendo violencia sexual y doméstica, en el contexto de las luchas ambientales.
Según un estudio de La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, 2020), la destrucción de la naturaleza impulsa a la violencia de género, desde los alimentos hasta los empleos, incluso en la seguridad. Esta violencia se utiliza como medio para robustecer los privilegios existentes en el poder.