Resumen:
La salud mental se ha convertido en un tema prioritario en los últimos años debido al incremento de los trastornos psicológicos a nivel mundial. A pesar de tratarse de una problemática histórica, los estigmas culturales, el desconocimiento y la falta de servicios de salud mental pública habían impedido que se le diera visibilidad, considerando que se trataba de un asunto privado y normalizando ciertas conductas o padecimientos.
Se estima que, a nivel mundial, “una de cada ocho personas padece algún problema de salud mental, lo que puede repercutir en su salud física, su bienestar, su relación con los demás y sus medios de subsistencia” (OMS, 2023, párr. 3). Al reconocer la salud mental como un derecho humano fundamental, se han diseñado y puesto en marcha diversas políticas públicas para tratar de atender de mejor manera los trastornos mentales como un problema de salud pública, así como para promover el bienestar individual, social y el desarrollo económico.
Con base en los informes World Mental Health Today y Mental health Atlas 2024, la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que la ansiedad y la depresión son los trastornos de salud mental con mayor prevalencia en la población global (OMS, 2025). Estas condiciones se encuentran entre las principales causas de discapacidad, debido a su impacto en la capacidad de las personas para realizar las actividades cotidianas, mantener relaciones sociales, desempeñarse laboral o académicamente y para disfrutar de una buena calidad de vida.
Con la intensificación de algunos trastornos, como la depresión y la ansiedad, las naciones y organismos internacionales han impulsado políticas públicas orientadas a ampliar y mejorar los programas de salud mental y los servicios de atención especializados. Asimismo, se ha buscado reducir el estigma asociado a los trastornos mentales.