Resumen:
Uno de los métodos más utilizados en la investigación social son las etnografías que corresponden a metodologías positivistas, críticas o decoloniales. En tesis, artículos y libros se declara la utilización del método etnográfico y solo se expone la aplicación de técnicas y herramientas y el trabajo de campo es reducido a visitas o paseos ocasionales. Por ello, este artículo tiene como objetivo analizar críticamente el método etnográfico hegemónico, destacando la emergencia de etnografías críticas y decoloniales en la investigación social en NuestrAmérica. La metodología utilizada incluye una revisión de fuentes teóricas y un análisis comparativo de las prácticas etnográficas tradicionales, críticas y decoloniales, destacando el trabajo de campo y la construcción de subjetividades colectivas. Los resultados indican que la etnografía clásica, anclada en el positivismo y el eurocentrismo, reproduce las estructuras de poder y ha fomentado una visión limitada de las comunidades investigadas. En contraste, las etnografías críticas y decoloniales introducen la reflexividad, la horizontalidad y la coproducción de conocimiento, reivindicando los saberes y voces subalternas, así como la importancia de la ética y la justicia cognitiva. El trabajo de campo, desde esta perspectiva, se redefine como un proceso
relacional, colaborativo e intersubjetivo que rechaza el extractivismo epistémico y promueve la transformación social. Se llega a la conclusión de que las etnografías críticas y decoloniales hacen más accesible la creación de conocimientos, cuestionan las jerarquías del saber y se dirigen hacia la justicia social y cognitiva.