Resumen:
Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940), la Ciudad de México experimentó profundas transformaciones sociales y culturales que coexistieron con una fuerte permanencia de valores conservadores. En este contexto la vida nocturna y los cabarets se convirtieron en espacios donde convergieron tensiones entre modernidad, moralidad, censura y libertad de expresión. A partir del análisis de la película La mancha de sangre (1937), de Adolfo Best Maugard, se examina la representación de las mujeres cabareteras como un reflejo de las contradicciones de una sociedad que, mientras impulsaba un proyecto político de carácter progresista, continuaba regulando la sexualidad y las expresiones artísticas mediante discursos morales y mecanismos de censura.
Aunque la historiografía sobre el cardenismo ha privilegiado el estudio de las reformas sociales y del nacionalismo, son escasas las investigaciones que articulan este periodo con la representación cinematográfica de las mujeres en los cabarets. Desde esta perspectiva el cine se entiende como una fuente histórica capaz de mostrar las disputas en torno a los modelos de feminidad, las prácticas de ocio y la construcción de imaginarios sociales, permitiendo rescatar la memoria cultural de la vida nocturna y comprender las contradicciones entre el proyecto modernizador del Estado y los límites impuestos por el conservadurismo de la época.