Resumen:
La lactancia materna representa una práctica fundamental para el adecuado
desarrollo de las niñas y niños, así como para la preservación de la salud de las
madres, al representar no únicamente un proceso biológico de alimentación, sino
también un mecanismo esencial para consolidar los lazos afectivos entre la madre
y su hijo, prevenir enfermedades y favorecer el bienestar físico, emocional y social
de ambos. Diversos organismos nacionales e internacionales han reconocido sus
beneficios y han recomendado su práctica exclusiva durante las primeras etapas de
vida del menor; sin embargo, múltiples factores sociales, económicos y laborales
continúan dificultando su ejercicio efectivo.