Resumen:
Los colectivos de madres buscadoras surgen en México ante la omisión, negligencia y falta de presencia del Estado para localizar a sus familiares desaparecidos. Estas mujeres se organizan para efectuar búsquedas de fosas clandestinas y de los restos de seres queridos y de otras personas, enfrentando peligros como la estigmatización, amenazas y violencia por parte de actores vinculados al crimen organizado e incluso
autoridades. El presente capítulo es un acercamiento a este movimiento activista desde la perspectiva de la Antropología Social y la Salud Colectiva, incorporando cuatro elementos de análisis: a) la construcción sociohistórica; b) del cuidado a la
lucha; c) resistencia y resiliencia; y d) la revictimización como violencia estructural. Su lucha no es solo por la verdad y la justicia, sino también por la implementación de políticas públicas, la creación de leyes y el reconocimiento de sus derechos como parte fundamental de la búsqueda. Las mujeres buscadoras en México cumplen con otra labor de cuidado a través de la búsqueda (de la verdad, del consuelo y del duelo),
asumiendo un rol que debería ser otorgado por el Estado. Se han convertido en activistas por los derechos humanos, la verdad y la justicia, enfrentando amenazas, violaciones y la criminalización, pero también obteniendo reconocimiento por su liderazgo y resiliencia en medio de una grave crisis de violencia e inseguridad. La lucha de las madres buscadoras es principalmente contra la violencia estructural, la
cual es sistémica, invisible y se nutre de la desigualdad de género, el estigma y la criminalización, colocándolas en una posición de vulnerabilidad constante que afecta
gravemente su salud y sus derechos humanos.