Resumen:
Para la estructuración del presente trabajo se recopiló información sobre el Impacto de la neosporosis en la eficiencia reproductiva y económica del ganado. En el análisis de la información, la propuesta fue la de presentar un trabajo sobre el tema, considerando: Los antecedentes de neosporosis (capítulo 1). Características generales de Neospora caninum (capítulo 2). Epidemiologia y prevalencia de Neospora caninum (capítulo 3). Efecto de Neospora caninum en la eficiencia reproductiva y económica del ganado bovino (capítulo 4), y Diagnóstico, control y prevención para Neospora caninum (capítulo 5). Bajo este contexto, la neosporosis
bovina fue identificada en 1984 en perros con cuadros neurológicos; entre 1988-1990 se confirmó su existencia en estudios retrospectivos en perros. En México se reportó por primera vez en 1993, y más tarde en Coahuila (1995) y Ciudad de México (1997). N. caninum es un protozoario intracelular de la clase Coccidia, de ciclo biológico heteroxeno facultativo, involucrando a cánidos como hospederos definitivos y bovinos como intermediarios. Presenta tres formas infectivas:
taquizoítos, bradizoítos y ooquistes, que se diseminan en tejido nervioso, muscular, hepático, renal y cardíaco. Tiene una transmisión horizontal (consumo de material contaminado), o vertical (transplacentaria), siendo esta última clave en la
persistencia de la enfermedad. Los principales factores de riesgo de la infección en bovinos están asociados a la convivencia estrecha con perros en las unidades de producción. A ello se suman prácticas deficientes de bioseguridad, manejo
inadecuado de residuos biológicos, almacenamiento incorrecto de agua y alimento, y alta densidad poblacional. Su impacto y prevalencia es global, que varía ampliamente (2-80%), con cifras significativas en México, Europa, China y Sudamérica (su prevalencia es más alta en América Latina del 24%
aproximadamente). En los bovinos provoca abortos, nacimientos de becerros débiles con signos neurológicos y animales clínicamente sanos pero portadores crónicos. Las pérdidas económicas derivan de muertes fetales, eliminación de vacas infectadas, costos de diagnóstico, inseminación y disminución de la producción lechera. A pesar de los avances para su diagnóstico y estrategias de manejo, no existen tratamientos ni vacunas eficaces, lo que la convierte en un desafío sanitario y económico para la ganadería mundial. El diagnóstico se basa en pruebas como ELISA, inmunofluorescencia indirecta y PCR. Estudios experimentales con toltrazuril y ponazuril han evidenciado efectos prometedores al bloquear la transmisión transplacentaria y eliminar taquizoítos en órganos. La prevención es la estrategia
más efectiva, basada en buenas prácticas pecuarias: manejo adecuado de alimento y agua, eliminación de animales seropositivos, control de residuos biológicos y restricción de perros en las instalaciones.